Dice aquél que había dos campistas en el monte y tras oir un ruido uno de ellos se cambia las botas de montaña por las zapatillas de correr.
-¡Oye! ¿Por qué te pones las zapatillas de correr? - Dice el otro
- Porque me parece que hay un oso cerca y podría venir a por nosotros -Responde muy seguro de sí ya con las zapatillas puestas.
- Pero, ¿Sabes que un oso corre más que tú, verdad?
- Ya, pero no necesito correr más que el oso ¡¡¡Sólo necesito correr más que tú!!!
Cuñaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaao
Aviso: Este post es un poco más largo que lo que acostumbro
Las fotos en este set de flickr de gusilu
Bueno, pues eso, el otro fin de semana nos fuimos de acamapada Lu y yo para celebrar nuestro aniversario, el cuarto ya!!! POr ser día tan especial, nuestros jefes aceptaron mover el martes 1 que era día de vacaciones al viernes 4 (Aquí, mientras el trabajo esté hecho, da igual lo que hagas) y así cogernos un fin de semana largo.
Tras una mañana interminable de empaquetar cosas en las mochilas de 70 litros -madre mía como pesaba la mochilita- nos echamos pal monte. Nuestro destino era el parque natural de Garibaldi.
Tras unas largas horas de caminata, llegamos al primer campamento donde ya estaba anochechiendo y tuvimos que quedarnos la noche del viernes. Montamos la tienda y colgamos la comida de un árbol. Aparentemente para que no te ataquen los osos por la noche, tienes que dejar todo lo que huela lejos de ti. El campamento estaba preparado y tenía un sistema de poleas para dejar la comida metidas en bolsas a 4 metros de altura. Curioso.Nos habíamos dejado la cenita para hacerla antes de meternos en la tienda. Un pocode pasta disecada a la que sólo había que añadir un poco de agua caliente. Para entonces, la noche ya estaba cerrada y el olor a comida nos hizo cagarnos un poco de miedo. La posibilidad de que un animalillo del bosque oliera tal manjar parecía elevada. Y considerando que sólo había otra tienda de campaña en todo el camping, teníamos muchas posibilidades de ser localizados por tan entrañables animales del bosque. Al final dejamos la comida en una cabaña cercana y nos metimos en la tienda. Tardamos muucho en dormir. Cualquier ruido nos hponía el corazón a 100. Eso a pesar de estar acamapados cerca de un arroyo que hacía bastante ruido. De esta noche no hicimos fotos.
Al día siguiente, nuestro aniversario, levantamos el campamento y marchamos camino al lago garibaldi, nuestro destino. Tras comenzar la cuesta arriba por en fanganoso camino encontramos la nieve. Después una empinada bajada por un camino en zigzag entre pinos y amenizado por una copiosa lluvia y el cantar de los pajarillos. Finalmente llegamosal camping del lago. El camping es básicamente unos lugares adaptados para poner la tienda de campaña y 4 cabañas para recogerse de la lluvia y guardar la comida (Aquí tampoco se aconsejaba tener la comida dentro de la tienda. Nada más llegar comimos un poco y luego a buscar un sitio para montar la tienducha.
En este camping muchos de los lugares para poner la tienda estaba cubierto de nieve. Cuando encontramos un lugar sin nieve y levantado unos centímetros del suelo montamos nuestro lugar de dormir.
Justo después de montar el garito y poner todo en orden nos encontramos con unos amigos que iban a venir. En un principio iban a ser 4 pero sólo 2 se atreviron a subir con la lluvia cayendo.El resto del día estuvimos básicamente dentro de la cabaña para cenar y luego nos tomamos una coronita, que el señor David se subió 4 coronitas, en botella, durante 3 horas a espalda. Olé.
Al día siguiente casi hizo sol y disfrutamos del color turquesa del lago con el glaciar de fondo. Empaquetamos todo y nos volvimos para la ciudad. Una buena excursión, sí señor.

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